El teléfono se inventó en La Habana.

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El teléfono se inventó en La Habana.

Antonio Meucci.

Antonio Meucci.

El teléfono se inventó en La Habana. El 11 de junio de 2002, el Congreso de los Estados Unidos de América reconoció oficialmente al italiano Antonio Meucci como el verdadero inventor del teléfono, luego de que por más de un siglo se le reconociera este mérito al físico británico Alexander Graham Bell. Síguenos en Tus Noticias Cuba para conocer más detalles sobre el tema.

El teléfono se inventó en La Habana.

Por más de un siglo se atribuyó la paternidad del teléfono al físico británico Alexander Graham Bell, hasta que en junio 11 de 2002, el Congreso de los Estados Unidos de América reconoció oficialmente al italiano Antonio Meucci como su verdadero inventor. En el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes, fue publicada la Resolución Nº 269 en la que se honra la vida y el trabajo de Antonio Meucci, reconociéndose que él demostró y publicó su invento en 1860.

¿Pero, qué se sabe de la vida de Antonio Meucci?

Antonio Meucci nació en el pueblo de S. Frediano, cerca de Florencia (Italia), el 13 de abril de 1808.

Cursó estudios de Física, Química, Mecánica y Dibujo, en la Academia de Bellas Artes de Florencia y al terminar sus estudios, Meucci se ganó la vida como empleado aduanero, hasta que fue contratado por el Teatro de la Pérgola como tramoyista.

Antonio Meucci.
Antonio Meucci.

A su paso por la Pérgola, Meucci ya había construído un primer teléfono acústico, una especie de tubo con el cual comunicaba desde el escenario hasta 18 metros más arriba. Este tubo acústico se usaba también mucho en los barcos.

Meucci en La Habana.

En octubre de 1835 Meucci y su esposa dejaron Florencia y emigraron al continente americano, parando primero en Cuba, donde Meucci aceptó un trabajo en el Gran Teatro de Tacón en La Habana como tramoyista, maquinista, pintor decorador.

Su fama de creador de las más variadas máquinas usadas en el escenario, lo llevó junto con su esposa a ese  sitio donde desarrolló su pasión por los inventos, el primero de ellos un nuevo método para galvanizar los metales y patentó métodos sobre la utilización de nuevos materiales para la fabricación de velas (parafina en lugar de cera de abeja). Además, inventó un sistema de filtros para la depuración del agua.

El principio de la telefonía se descubrió en La Habana.

Mientras trabajaba en el Teatro Tacón, continuaba con sus investigaciones en su tiempo libre. Así, desarrolló una terapia para tratar enfermedades reumáticas a través de la aplicación de descargas eléctricas.

Teatro Tacón de La Habana.
Teatro Tacón de La Habana.

Se cuenta que mientras fungía como «fisioterapeuta» en 1849, Meucci trató a un paciente que sufría de un terrible dolor de cabeza. El inventor, le hizo sostener en una mano una lengüeta de cobre y en la otra el mango de corcho de un instrumento que tenía otra lengüeta metálica, pidiéndole que se introdujera esta última en la boca cuando se lo ordenase.

Inventor del teléfono.
Inventor del teléfono.

Al aplicar este procedimiento, tuvo lugar una casualidad afortunada porque Meucci, queriendo tener una idea de la intensidad de la corriente que atravesaba a su paciente, de vez en cuando se insertaba en serie con él. Con esta intención, sostenía en la mano un instrumento igual al que el paciente debía introducirse en la boca, cerrando el circuito con la batería.

Cuando el paciente introdujo en la boca la lengüeta, al recibir la sacudida eléctrica emitió un grito. Meucci, que se encontraba en la habitación contigua, creyó haber oído este sonido más claramente. Entonces acercó el cobre de su instrumento a la oreja y escuchó el sonido de su voz a través del alambre. Este fue el origen de su idea de la transmisión de la voz humana por medio de la electricidad.

¿Y el enfermo, mejoró?

No se sabe si el enfermo mejoró su dolor de cabeza, pero se dice que a partir de ese momento colaboró con Meucci, quien lo sometió a una serie de experimentos de telefonía. Este añadió un cono de cartón alrededor del instrumento del “paciente” que en adelante sostendría en sus manos uno solo, pues no era necesario que fuese atravesado por la corriente e hizo variar el número de elementos de su batería para ver hasta qué punto podía disminuirse la tensión.

Entonces ordenó al individuo que repitiese la operación anterior, y que hablase dentro del cono. Este llevó el cono a la boca, y el de Meucci en la oreja, quien recibió el sonido como un murmullo. A partir de ese momento reconoció que había obtenido la transmisión de la palabra por medio de un alambre conductor y lo nombró «telégrafo parlante» o «teletrófono».

De La Habana a New York.

En 1850, Meucci y su esposa emigraron a los Estados Unidos en busca de más oportunidades para desarrollar sus tecnologías y llegaron a Clifton (en Staten Island, cerca de la ciudad de Nueva York) donde Meucci vivió el resto de su vida.

Para ese propio año, comenzó a diseñar prototipos telefónicos. Alrededor del año 1854 Meucci construyó un teléfono para conectar su oficina con su dormitorio ubicado en el segundo piso, debido al reumatismo de su esposa.

Teléfono de Meucci.
Teléfono de Meucci.

El primer diálogo telefónico en la historia fue el siguiente:

Antonio: ¿Cómo estás, querida?, soy yo, Antonio, ¿me oyes bien?
Ester: Muy bien! – gritó.
Antonio: No hables tan fuerte, ¿quieres dejarme sordo? – replicó sonriendo.

Luego, en una demostración pública de su invento, la voz de la cantante Rita Montaner es reproducida a una considerable distancia.

Problemas con la patente.

Meucci solicitó en Nueva York la patente del aparato y lo bautizó con el nombre de «teletrófono«. Para renovar dicha patente, el inventor debía pagar diez dólares cada año. Sin embargo, en 1874 la carencia de recursos y otras dificultades le impidieron hacer el pago en el tiempo establecido, por lo que se vio privado de la patente definitiva sobre la invención del teléfono.

En los años posteriores, Meucci presentó su invento ante la Compañía estadounidense de Telégrafos Western Union, sin lograr interesarla en su aparato, el cual ni siquiera le fue devuelto.

Irónicamente, tiempo después la propia Western Union comercializó el teléfono de Alexander Graham Bell, quien se llevó la gloria de la invención por muchos años.

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La disputa con Alexander Graham Bell.

El científico italiano reclamó sus derechos en los tribunales y Meucci supo hacer entender al juez que no cabía duda en cuanto a la autoría del invento registrado. La declaración pública del entonces Secretario de Estado fue: “Existen suficientes pruebas para dar prioridad a Meucci en la invención del teléfono» y el gobierno de los Estados Unidos inició acciones legales por fraude contra la patente de Bell.

Alexander Graham Bell.
Alexander Graham Bell.

El mismo Thomas Alva Edison en persona envió una carta al juez posicionándose a favor de Meucci. Pero el proceso embarrancó en el arenal de los recursos legales gracias a algunos contactos de Bell, hasta cerrarse con la muerte de Meucci en 1896. Finalmente, nadie reconoció su aportación a uno de los principales inventos del siglo XX.

126 años después…

En junio 11 de 2002, 126 años después de que Alexander Graham Bell patentó el teléfono en Estados Unidos, el Congreso de ese país, ante irrefutables pruebas y el incansable reclamo del congresista italo-norteamericano Vito Fossella; hizo público en Boletín Oficial la Resolución nº269 por la que se honra la vida y el trabajo de inventor italo-americano.

Antonio Meucci.
Antonio Meucci.

En la misma se reconoce que fue Meucci antes que Graham Bell, el inventor del teléfono. Reconoce además que demostró y publicó su invento en 1860 y concluye con un reconocimiento a su realización en dicha invención.

Tarja a Meucci en La Habana.
Tarja a Meucci en La Habana.

Fuentes:

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