En Cuba: «La gente se conecta como sea»

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En Cuba: «La gente se conecta como sea»

En Cuba la gente se conecta como sea

En Cuba la gente se conecta como sea…Las imágenes, tomadas desde el asiento del pasajero y con el inconfundible marco de un coche norteamericano de mediados del siglo XX, muestran una calle de tierra flanqueada por vallas de metal oxidado. Todo sucede en un barrio humilde de Cuba, una mañana cualquiera de febrero de 2015.

 

A través de la cámara de un móvil, y con todas las trazas de un realizador aficionado, estamos –obviamente– ante un vídeo grabado para uso casero.

Unos segundos después, el vehículo toma una entrada lateral y se detiene; una muchacha rubia que se ha bajado de él llega corriendo hasta la puerta de una vivienda con paredes sin repellar y una reja de cabillas semiabierta. Tras llamar imperiosamente, se esconde en una esquina, con gestos llenos de picardía. Su llamada hace salir a una joven de menos edad que ella que por un instante duda sobre si franquear completamente el umbral… hasta que la ve.

Lo demás forma parte de la historia conocida por miles de internautas (exactamente 356.085, según los registros de YouTube). Es solo uno entre las decenas de vídeos colgados en ese sitio web con el tema “Llegadas a Cuba”, un “género” que en los últimos tres años ha ganado seguidores en ambas orillas del Estrecho de la Florida. Forman parte de un canal  que a finales de febrero contaba con 55 vídeos. Entre estos, algunos ilustran también la llegada a Miami de familiares residentes en la isla, pero la mejor expresión de este fenómeno está en las llegadas a Cuba de personas que por diversas razones acumulan ausencias de años”.

En “Llegadas a Cuba”, lo mismo pueden encontrarse planos secuencia sencillos –grabados por los propios protagonistas de las historias o alguno de sus acompañantes– que elaborados cortometrajes divididos en partes, cada una con una duración de entre tres y diez minutos. De estos últimos sobresalen los subidos por una entusiasta de la manicura de Hialeah, el barrio cubano por antonomasia de Miami.

Se llama Zuylén Ulloa y no es una novata en YouTube. En la red abundan sus vídeos con consejos para el cuidado de las uñas o publicidades acerca del negocio “profesional y sobre todo a lo cubano” que dirige. Sus regresos a la isla no podían ser menos. Para registrarlos, cuida de la banda sonora y la edición como si sus bitácoras fueran nada menos que películas.

“Mi mamá todavía no puede verlos sin echarse a llorar, imagínate”, cuenta Zuylén desde Miami a este diario. “Sabía que la emoción por mi viaje sorpresa iba a ser tan grande –tanto para mi familia como para mí– que no podía dejar de ser captado en cámara, y así poder compartirlo. Por desgracia, otras personas comenzaron a subir mi primer vídeo con otras canciones de fondo para obtener dinero y tuve que eliminarlo de YouTube, pero puedo decir que la reacción de todos los que lo vieron fue excelente. Y lo mismo ha pasado con los otros que he hecho”.

“Pero como sea, la gente abre su cuenta y busca la forma de conectarse; antes eran solo los jóvenes y por un ratico, ahora puede verse a personas de cualquier edad y muchos no vienen solo para entrar a Facebook o Imo”, explica Richer, un ingeniero informático que trabaja como gestor de internet por cuenta propia en un parque en la central ciudad de Sancti Spíritus. Allí se dedica a replicar la señal de Etecsa desde su portátil, para revenderla a un CUC (equivalente al dólar) por cada hora de conexión. Así, ganan todos: al precio oficial de 1,50 CUC la hora, sus clientes logran rebajarle una fracción nada despreciable y él obtiene un ingreso constante (aunque ilegal) que le permite vivir sin estrecheces.

Fuente: www.elconfidencial.com

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